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septiembre 6, 2014 4 min para leer

El Costo de la Paz

Categoría : Actualidad

John Maynard Keynes, que no es particularmente santo de mi devoción, escribió en 1919 un brillante texto titulado “Las consecuencias económicas de la paz” que me gustaría recomendarle (y perdonen el atrevimiento) al señor Presidente, Juan Manuel Santos, y a su ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Esto precisamente por el proyecto de ley que impulsa el gobierno de reforma tributaria, o algo por el estilo, que servirá para cubrir los costos del post-conflicto, término muy de moda por estos días.

Y es que el ministro Cárdenas afirmó recientemente que no habría una “Reforma Tributaria Estructural” al menos en este segundo gobierno Santos, y que por el contrario presentaría un proyecto al Congreso que mantenga en el Estatuto Tributario actual las figuras del impuesto al patrimonio y el infame 4 x 1000. Yo prefiero aclarar de una vez que Colombia SI necesita de una reforma del estatuto tributario “de A a Z”, en palabras del mismo ministro, que permita de una vez por todas disminuir ostensiblemente la fuerte carga tributaria que hoy por hoy existe en nuestro país y por qué no, que el Estado deje de quitarle los ingresos legítimamente obtenidos a sus ciudadanos.

Pero prefiero que esto no se convierta en una diatriba contra los impuestos, para eso habrá otro momento, sino para tratar de entender el trasfondo del proyecto adelantado por el gobierno que lo que parece querer es agregarle por retazos elementos al Estatuto Tributario en vez de atacar el problema de raíz y generar un debate nacional acerca de los impuestos y cómo están concebidos. Aunque el objetivo final del Presidente Santos y su ministro Cárdenas es el de obtener fondos, del bolsillo de los colombianos, para montar toda la estructura requerida para la paz.

Por eso pondero la pregunta, ¿Quién debe asumir los costos de la paz en Colombia? ¿Acaso debemos hacerlo los ciudadanos que mediante nuestro trabajo honesto buscamos mejorar nuestra situación, ciudadanos que dicho sea de paso no han contribuido en lo más mínimo al fomento de la guerra en Colombia y que por el contrario en algunos casos han tenido que salir del país para garantizar su seguridad? Voy a proponer algo, que quizá a algunos de los pensadores más progresistas de este país les aterrara; que el costo de la paz en Colombia lo paguen las FARC con todas sus rentas productos de actividades (ilegales) como el narcotráfico, el secuestro y el despojo de tierras. ¿Será mucho pedirle a los señores guerrilleros que por una vez en su vida se hagan responsables, verdaderamente responsables de sus actos?

Voy a proponer algo, que quizá a algunos de los pensadores más progresistas de este país les aterrara; que el costo de la paz en Colombia lo paguen las FARC

Como bien se puede concluir del libro de Keynes citado anteriormente, achacarle el costo de una Colombia en paz a los individuos que legítimamente han obtenido unas ganancias producto de su trabajo es un error garrafal que a largo plazo se va a pagar y muy caro. Porque con todo respeto al señor Presidente y a los camaradas de las FARC, es ilógico e ilegitimo que se nos quiera poner la carga de unas estructuras a unos individuos que nada tenemos que ver con la consecución de la guerra en Colombia. Mantener el impuesto a las ganancias como una vía de financiación de los costos de la paz lo único que va a generar es que se desarrolle una lógica de odio y resentimiento por parte de aquellos sujetos al impuesto hacia la guerrilla y sus (ex)miembros que dificultará la reconciliación y el perdón.

La paz es necesaria, sin duda, pero no sé qué argumentos sacaran de la galera desde el gobierno para convencernos que ahora es no solo es legítimo que el estado obtenga ingresos producto de quitarle las ganancias bien habidas a los ciudadanos sino que ese dinero se utilice para financiar unas estructuras posteriores al acuerdo de La Habana que garanticen la paz. ¿No sería mejor si las FARC se hace cargo de eso con sus inmensas fortunas, ya que las obtuvieron como lucro de la guerra en nuestro país?

Mi causa en contra de esta estrategia no es puramente política o económica, es ética. El gobierno debe entender quiénes son las víctimas y quienes son los victimarios en este proceso y que los últimos incurran en los costos de firmar la paz. Esta movida fortalecerá los ánimos en contra del proceso de paz, y con toda razón, porque yo en particular no me siento responsable de la guerra en Colombia como para andar pagando por los actos atroces de un grupo de desadaptados que si le han costado bastante caro a nuestro país.

Atacar el bolsillo de los colombianos con el 4 x 1000 y el impuesto a las ganancias es algo que a largo plazo lamentaremos, les recomiendo al Presidente Santos y al ministro Cárdenas leer a Keynes y entender que la paz tiene un costo, y que si ese costo se le impone a las personas equivocadas entonces se genera resentimiento y odio. Creo que eso es lo opuesto a lo que busca el gobierno con el proceso en La Habana, y ojalá recapaciten y tomen acciones rápido, porque el proyecto se presentara en 15 de septiembre, y a partir de ahí será más difícil desmontar el discurso que justifique la necesidad que el Estado le quite del bolsillo de los colombianos dinero para garantizar la Paz, eso parece ser un chiste malo sacado de una tragedia.

 


Imágen: NO FARC | XMASCAROL

Licenciada bajo Creative Commons (CC BY-NC-ND 2.0)

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