agosto 7, 2014 3 min para leer

¿Qué es ser libertario?

Categoría : Libertarismo

Quiero que pienses por un momento aquella idílica época cuando eras un niño. Viéndolo en retrospectiva no puedo pensar en algo más caótico que los niños. Yo particularmente no tengo hijos, pero simplemente ver padres con sus hijos pequeños en la ciudad me hace creer que no debe ser una tarea fácil mantenerlos bajo control. Sin embargo me puse a pensar un poco sobre las primeras enseñanzas que mis padres me dieron en aquellos años llenos de inocencia y pensé, las reglas que nos enseñaron a todos cuando niños son la mejor forma de entender el libertarismo.

¿Por qué digo entender y no explicar? Bueno, porque explicar las ideas libertarias es bastante fácil. Todos los libertarios partimos de la premisa que existe un principio de no agresión aplicable a todas las situaciones de la vida y que ese principio es una idea que todas las personas compartimos. Es por esto que la defensa de libertad jamás podrá justificar agresión hacia otras personas. Lo que en realidad sucede, es que nuestros contradictores nos consideran utópicos por pensar si quiera en la posibilidad de una sociedad dónde cada persona respete los límites de la libertad frente a sus pares, mas o menos lo que sucede cuando los niños interactúan por primera vez con otros.

Antes de iniciar mi primer día de clase en el jardín de niños recuerdo bien que mis padres me explicaron ciertas reglas que a su vez fueron recordadas y aplicadas por mi profesora. Primero, no debía pegarle a otros o dejar que otros me pegaran. Segundo, no debía quitarle a otros sus cosas o dejar que alguien tomara sin permiso lo mío. Tercero, no debía mentir. Nótese que en estas simples reglas para asegurar una convivencia armónica entre niños se incorporan dos conceptos fundamentales para entender la filosofía libertaria: la propiedad privada y el respeto de la misma.

Entonces, ¡Puede que tu seas un libertario y ni siquiera lo sepas! Porque la mayoría de nuestros padres nos enseñaron que no debíamos quitarle a otros, pegarle a otros y que debíamos mantener nuestra palabra. Obviamente hay muchísimo más detrás de esta filosofía política pero creo que un buen comienzo para entenderla son estas tres reglas. En el libro ‘Por una nueva libertad’ Murray Rothbard profundiza la concepción del libertarismo:

Si un hombre tiene derecho a la propiedad de si mismo, al control de su propia vida, entonces en el mundo real también debe tener el derecho de mantener su vida mediante recursos y su transformación; debe ser capaz de apropiarse de la tierra y de los recursos de los que vive y que debe utilizar. En breve, debe sostener su ‘derecho humano’.

Ser libertario implica ser tolerante de los demás, significa defender su derecho a existir y a asociarse libremente con aquellas personas que tienen intereses similares, más allá de apoyar su causa o pertenecer a su colectividad. Ser libertario implica la inherente aceptación del comportamiento de los demás, sin importar sus aspiraciones o creencias siempre y cuando el desarrollo de la libertad no perturbe mi existencia y no sea un ataque directo hacia mi integridad personal. Los libertarios entonces creemos que toda persona es dueña de si mismo y que tiene la potestad de tomar las decisiones que quiera con su cuerpo y con su propiedad, siempre y cuando al hacerlo no afecte el derecho de los demás a tomar sus propias decisiones con su cuerpo y su propiedad.

¿Son mis padres responsables de que hoy en día sea un austrolibertario? En parte si. Lo que sí es cierto es que esas simples reglas son las mismas que moral y filosóficamente los libertarios defendemos como principios no negociables dentro de la interacción con otros y con el estado.

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Comentarios (1)

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    ResponderSergio Andrés agosto 8, 2014

    Que curioso, nunca lo ví así pero mis padres me enseñaron más o menos los mismos principios.

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